Franco Fontana

 

Franco Fontana

“ Todo está ahí, en el inmenso escenario del mundo”

 

 

Nacido en 1933 en Módena, Franco Fontana se acerca a la fotografía a principios de los años sesenta, siguiendo un camino común a muchos de su generación, es decir, la experiencia de la fotografía de aficionados pero en una ciudad que es culturalmente muy activa, dirigidos por un grupo de artistas de matriz conceptual.

 

“Se me pregunta cómo hago, por ejemplo, con los cielos; si los tiño, si los pinto, si los filtro. Sucede a menudo que las preguntas sobre los problemas técnicos de la toma versan sobre este tema, sobre la saturación del color conseguido en la toma. Y se me pregunta también si uso filtros. La respuesta es no. No los he usado jamás, no los uso. No echo mano ni siquiera del filtro polarizador, tan frecuentemente citado cuando se habla de fotografía en color. Según mi opinión, “mancha”, envenena la imagen, convierte el cielo en algo fingido.

 

Franco Fontana es uno de los más insignes representantes de lo que algunos estudiosos han denominado el color mediterráneo, habitualmente asociada a una cierta abstracción y geometría de colores saturados y luminosos. Mientras que por un lado, se niega a explicar ciertos resultados estéticos “ No hay que revelar como se ha conseguido una foto. Todo radica en el equilibrio entre la luz y la sombra” por otra da todo tipo de explicaciones “El cielo se satura cromáticamente. No se trata de inventar sistemas para añadir color recurriendo a accesorios, se trata de trabajar con escenas naturales y pienso que, no se puede crear de forma forzada aquello que no existe.

 

En las fotografías de la primera época de Fontana como fotógrafo -  años 70 -  se ven ya algunas de las que van a ser sus señas de identidad. Fue uno de los primeros a utilizar el color como protagonista.   Grandes bloques cromáticos, composiciones armoniosas y equilibradas, están en consonancia con las abstracciones y las geometrías de los colores, tan características de sus imágenes.

 

Para conseguir tales resultados, confiesa preferir la diapositiva al negativo. “conviene saber que haciendo un inter-negativo de una diapositiva, sacando a continuación una copia, se puede aumentar el contraste y ayudar a incrementar el carácter mágico de la imagen. Cada uno debe hacerse con una caligrafía personal; el rojo que obtengo en fotografía es “mi rojo”. No existe objetividad. Sólo hay subjetividad en la forma de trabajar, de subexponer, de intervenir. Cada uno debe hacerse con su rojo, con su estilo”

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